Padres No Gamer

Los Padres No Gamer

Si tuviera que mencionar un pensamiento que resuma la mentalidad de mis padres ante los videojuegos la frase por excelencia sería “Ya deja el jueguito” pues ellos siempre han tenido una mentalidad muy distinta a la mía en la percepción de los videojuegos.

La percepción de mis padres sobre los videojuegos en general es que son como juguetes y bajo esa perspectiva para ellos esta bien que un niño juegue con su “Nintendo”, como ellos dirían a cualquier consola y videojuego de manera indiscriminada, pero llega cierto punto donde una persona debe de dejar de jugar videojuegos. Para desgracia de mis padres decidí seguir jugando pasando de el punto aceptable, a partir de ese momento se convirtió en una lucha de voluntades donde mis padres buscaron la manera de sutilmente parar mi contacto con los videojuegos pero al final de la lucha yo y los videojuegos salimos victoriosos.

Pero desde el principio mis padres fueron ajenos a los videojuegos, jamás tocaron uno y nunca le vieron un valor más allá de una forma de distraerse, lo que lo hacía en su mente ideal para un niño, malo para un joven y peor para un adulto. Ellos nunca sabía que consola estaba había que comprar si quería una consola o un juego de niño debía de anotarlas para ellos e inclusive decirles como decirlas por que mi madre no sabía hablar ingles  y ella era quien le pasaba el recado a mi padre o mi tío quienes serían quien me las comprarían.

Para ellos los precios de los videojuegos eran caros, cosa que es verdad y hasta la fecha se mantiene, por lo que cada vez que me compraban un juego ellos exclamaban que era gastar mucho dinero en un solo juego, con el paso de el tiempo la situación no mejoró a pesar de que ellos dejaron de pagar juegos y era mi dinero que me costaba meses ahorrar y que con gusto gastaba en mi pasión, los reclamos seguían e incluso eran peores.

Frases como “¡Ese juego esta muy caro!”, “¡Pero si acabas de comprar un juego hace poco!”, “¿Este juego no es igual al que ya tienes?” y muchas otros mas sonaban constantemente cada vez que adquiría un juego nuevo. En la situación de las consolas era lo mismo pues para mis padres parecía que hace poco se compraba la consola.

Mientras estudiaba la carrera en la Universidad decidí no informarles a mis padres cuando compre una nueva consola para saber cuanto tiempo tardaban en notar la diferencia en mi nuevo sistema de juegos, pasaron casi 6 meses sin que mi madre lo descubriera. Crecí con padres que jamás pudieron comprender mi apego al mundo virtual y que quizás nunca entenderán pues hasta la fecha cuando ven que estoy jugando el reclamo común es que siempre estoy con los jueguitos y que es momento de dejarlo pero lo curioso es que me lo dicen en fin de semana y en ocasiones me lo dicen cuando apenas acabo de prender la consola.

Padres No Gamer

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